Encuentre la energía que necesita con el aliso negro

alisoInfusiones y gemoderivados ​​de las hojas y brotes de este árbol “mágico” mejoran la concentración de la memoria, y también son útiles contra la fiebre y el reumatismo

En los bosques de hojas caducas, en los bordes de los arroyos y en las zonas donde el suelo siempre es bastante húmedo, vive y crece el aliso negro (Alnus glutinosa) un árbol de la familia Betulaceae, pariente cercano del abedul y el avellano.

Este majestuoso árbol es conocido por sus propiedades antipiréticas y con sus hojas se prepara un baño que es un remedio popular para el reumatismo. Hoy en día, la fitoterapia confirma que las hojas y la corteza del aliso contienen emodina, alnulina y taninos que, cuando se toma en forma de tisanas, liberan al organismo de los residuos que generan debilidad, depresión, fiebre, dolor e inflamación.

El aliso negro ejerce sus propiedades antiinflamatorias y tonificantes, especialmente en las arterias del cerebro y el corazón, ejerciendo una actividad estimulante sobre la circulación cerebral y la isquemia miocárdica. Por consiguiente, es muy útil para mejorar la memoria y la concentración.

El aliso negro se puede incorporar en forma de gemoderivado: tomar 30 gotas 1-3 veces al día, entre las comidas. Alternativamente, beber (preferiblemente en la mañana) una taza de infusión preparada con una cucharadita de hojas y corteza de aliso negro, dejadas en infusión 5 minutos y luego filtrada.

Junto con el olivo es aún más eficaz

Si se siente decaído, puede combinar el gemoderivado de aliso negro con el de olivo, para potenciar sus funciones. El olivo estimula la circulación cerebral y tiene un efecto hipotensor, y de ser una “planta de luz” ayuda a adaptarnos mejor a los cambios de horarios. Durante un mes, beber 20 gotas de ambos gemoderivados ​​(aliso negro y olivo) 1-2 veces al día con el estómago vacío, diluidos en medio vaso de agua.

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