Semillas de lino: cómo usarlas en la cocina y la cosmética

Semillas-de-linoEstas pequeñas semillas negras se utilizan básicamente en la cosmética como un alisador natural del cabello. Pero tal vez no todos saben que las pequeñas semillas de lino, son un concentrado de proteína, fibra (50 gr. de semillas contienen 20 gramos de fibra), vitaminas (B1, B2, E y F), minerales y ácidos grasos esenciales Omega 3, 6 y 9; las llamadas “grasas buenas”.

Beneficios de usar semillas de lino

Las semillas de lino, si se toman regularmente (crudas) mantienen el colesterol estable, ayudan a regularizar las funciones intestinales, estimulan el sistema inmune previniendo también las intolerancias alimentarias y desintoxicando el organismo de las toxinas en exceso, especialmente del colon y el bazo.

Cómo utilizar las semillas de lino: en la cocina

Estas pequeñas semillas se pueden utilizar de diferentes maneras; para purificar el organismo por ejemplo, poner una cucharadita de semillas en un vaso de agua. Dejar reposar un par de horas o toda la noche y beber el agua a la mañana, con el estómago vacío (tiene un suave efecto laxante).

Las semillas de lino se pueden añadir a las albóndigas (aunque en este caso se cocinarán), o agregarlas a último minuto en sopas de verduras o añadirse a la masa de pan junto con otras semillas como las de girasol, sésamo y calabaza.

Para quien no tolera las semillas, se pueden incorporar en forma de aceite. El mejor es el prensado en frío y es muy delicado. Con este aceite se pueden aliñar ensaladas y salsas.

Los brotes de lino también son muy nutritivos y ricos en clorofila, conocida como “sol líquido”. Los brotes de lino, pero también los de frijol mungo (soja), lentejas, etc. son muy fáciles de cultivar en casa.

Cómo utilizar las semillas de lino: en la cosmética

Como se he dicho previamente, las semillas de lino son famosas por su poder desenredante y suavizante del cabello.

Veamos un gel de semillas de lino que se puede preparar en casa, hecho sin aditivos químicos.

Hervir en un cazo un puñado de semillas de lino, durante unos 20 minutos. Colar el líquido con un tamiz y almacenar el gel resultante en el refrigerador, tal vez añadiendo un poco de aceite esencial. Utilizar en el cabello como una máscara común dejando reposar 20 minutos. A continuación proceder con un champú normal preferentemente natural.